En cambio está entrada es para contarles que me he dado cuenta de algo, estando en el Hostel en dónde me quedé en Iguazú pude conocer a varias personas, tomando en cuenta que soy medio huraño y antisocial (jeje) fue todo un logro! Una francesa, que de francesa tiene solo el pasaporte y la dirección en París porque es de Martinica, un estadounidense, voy a omitir el "gringo" porque me cayó bien el tipo y dos brasileños, que usan Puerto Iguazú de estancia de fin de semana, algo así como ir a Cuernavaca pero "Pro". Platicando con ellos me percaté de lo "Mexicano" que soy, no solo por mi forma de hablar, no solo por ser del lugar en que nací, pero en verdad si la frase "traes el nopal pegado en la frente" fuese literal entonces me espinaría a diario el entrecejo. Y es que si me hubiese grabado mientras les describía cómo es mi país, nuestra cultura, un poco de nuestra historia, nuestra gastronomía, nuestras maravillas (porque al parecer las cataratas están a poco de convertirse en una "maravilla" más), y todo lo grandioso que es México nadie hubiese dudado en pensar que vivimos en "El paraíso" y que ese lugar perdido en la selva es una pequeñez al recordar ese país que, a pesar de las influencias de arriba, ha sabido mantener una identidad propia.
No me di cuenta de lo que era sino hasta después de una hora de explicar, dentro de mi ignorancia, las diversidades mexicanas, de norte a sur, de este a oeste. Palabras, sabores, costumbres, ideas, historias, todo en un paquete con más de 103 millones de habitantes y que si bien están separados tanto por la distancia como por su manera de pensar, formamos una unidad que se refugia bajo tres colores custodiados por un águila engullendo su comida, triunfando sobre aquello que se arrastra y que quién sabe, tal vez un día pueda emprender el vuelo.
Descubrí así que en verdad amo a mi país, no solo habladurías o nostalgia por estar lejos, me di cuenta de que mientras más conozco lugares de fuera más mexicano me siento, así puedo bailar un rato de salsa cubana, disfrutar de un tango porteño, reírme con una samba brasileña, aplaudir una cumbia colombiana, moverme con un merengue costarricense pero en verdad lo único que puede ser natural en mi y que sin esfuerzo sale del alma es un buen zapateado y un grito de mariachi al amparo de un tequila!!!! Solo dos semanas más y vuelvo a ese lugar que me vio nacer, que me ha dado todo y en donde se que me esperan no con los brazos abiertos para darme una palmada en la espalda, sino con un "te extrañábamos wey!" que, al tener el nopal en la frente, significa que nunca dejé de estar con ellos...
Les dejo una vista de las cataratas de Iguazú, fue simplemente impresionante...
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