lunes, 18 de febrero de 2013

Hoy reposé

Hoy recordé lo que es sentirse protegido.

Sin nada qué decir me llamó a su lecho, sin otra razón me recosté a su lado como antes, de la misma forma que siempre lo hago y al igual que lo seguiré haciendo. Pocas diferencias percibo en ese abrazo, pero ¡Oh cómo he crecido desde que lograba cubrir todo mi ser! La que ayer me acarreaba en sus brazos hoy con dificultad puede sostener mi solo antebrazo y sin embargo puedo sentir la fuerza que emana de su ser. Esa protección que tantas veces he necesitado y que solo hallo bajo su cobijo. Ironía de la vida que un ser tan fino y estilizado pueda proteger más que la coraza que me empeño en crear a mi frente.

Lo poco de mi ser que logra mantener en sus pequeñas manos es suficiente para reconocer que es ahí a donde pertenezco. El espacio que compartimos se convierte en el mundo entero, aquel que creamos hace unos tantos años y en el que solo nosotros dos nos entendemos y entonces el vínculo, jamás roto, se renueva y la extraño y comprendo que siempre va a estar ahí para ofrecerme un lugar en donde reposar, un sitio para descargar mi alegría y tristeza, mis logros y penas, mis emociones no expresadas y estoicamente las llevará a cuestas pues ella es el origen de quien las siente, las vive y las experimenta.

Hoy sin tener nada qué decir me llamó junto a ella. Yo sin tener nada que añadir me recosté en su brazo. Ella sin tener que replicar me cargó con sus manos.

Hoy me sentí protegido sin más...