sábado, 28 de agosto de 2010

"Archipielaguizándome"

Hace 2 meses subí a un avión con la gran expectativa de salir a otro país, conocer otras costumbres, otra forma de vida. Dos meses después a punto de subirme a otro avión me doy cuenta de que en ocasiones idealizamos nuestra vida y las situaciones se nos van presentando tal vez no de esa forma que quisieramos, a veces pasa algo que no esperábamos, otras simplemente es mejor de lo que pensábamos. Hoy día me despido de una ciudad que ha dejado una gran impronta en mi persona, ese Buenos Aires a cuyo encanto es imposible resistirse, que te seduce, te contagia y te impregna de su sensualidad con sus tangos, que deleita al gusto en sus asados, que encanta con su noche a ritmo de 2x4.

Me he dado cuenta que esa frase que dice "Ningún hombre es una isla" no es del todo verdad, somos independientes, cada cual en su espacio, pero también he descubierto que sí bien soy una isla entonces soy parte de un gran archipielago. He conocido personas formidables, gente con quien vale la pena sentarse a charlar un rato, que te ofrecen su cultura y costumbres sin pedir nada a cambio y con quienes he formado amistades que espero continúen a pesar de la distancia. Así pues se que tengo que comer Bandeja Paisa colombiana, canté a ritmo chileno que "Quiero ser libre", aprendí a preparar sopaipiyas pasadas como en los días lluviosos de Chile, se que existen lugares hermanos pero separados por banderas como República Dominicana y Martinica, ahora entiendo que los venezolanos son tan chistosos que por eso pusieron un payaso de presidente, que los argentinos se visten con remeras, camperas, poleras y polleras.

A los amigos a quienes regreso sepan que los he extrañado mucho, sus palabras, su apoyo, los momentos en que sin razón compartimos una risa es algo que añoro y que ahora volveré a tener. A los amigos que dejo en BsAs sepan que los voy a extrañar y jamás los voy a olvidar, son grandes seres humanos. A algunos los volveré a ver porque así está determinado por la vida, porque necesitamos cruzar nuestros caminos para, como las piedras de río, seguir puliendo nuestra superficie unos al lado de otros. A muchos otros no los veré ya, pero eso no significa que no son importantes, simplemente nuestro tiempo ha terminado, pero siempre los tendré en mente.

Hoy sigo mi camino, solo me falta una escala más en esta aventura para volver con quienes me esperan, o mejor dicho, solo unos días más para que vuelvan a mi aquellos a quienes dejé al principio.

Los voy a extrañar...

-- Rodrigo



miércoles, 18 de agosto de 2010

El Paraíso o EN El Paraíso

Es indescriptible la sensación de estar parado en un lugar y sentir que el viento de 3 países llegan hasta ti, respirar el aire con olor a Galopa, Samba y Tango es algo que simplemente no tiene palabras. Pero eso solo fue el inicio de una pequeña aventura en este largo viaje que, por cierto, está a escasas dos semanas de terminar para volver a mi vida, o al menos a la nueva vida que estoy intentando armar. Salí de México con ganas de conocer cosas nuevas, encontrarme a mi mismo, sanar un poco el mal sabor de las malas noticias, olvidar mucho de lo que dejaba atrás y que al momento me definía y resulta que no solo he encontrado lo que buscaba sino que he incorporado a mi persona una nueva serie de definiciones acerca de lo que soy, de lo que puedo ser y de lo que se que debo hacer. Pero ese no es el fin de esta entrada y tampoco contarles acerca de mi viaje por Misiones, provincia que alberga a la ciudad de Puerto Iguazú, si les interesa pregunten al regreso jeje y si quieren descripciones mejor vean las foto, simplemente no conozco suficientes palabras para poder describir lo que vi.

En cambio está entrada es para contarles que me he dado cuenta de algo, estando en el Hostel en dónde me quedé en Iguazú pude conocer a varias personas, tomando en cuenta que soy medio huraño y antisocial (jeje) fue todo un logro! Una francesa, que de francesa tiene solo el pasaporte y la dirección en París porque es de Martinica, un estadounidense, voy a omitir el "gringo" porque me cayó bien el tipo y dos brasileños, que usan Puerto Iguazú de estancia de fin de semana, algo así como ir a Cuernavaca pero "Pro". Platicando con ellos me percaté de lo "Mexicano" que soy, no solo por mi forma de hablar, no solo por ser del lugar en que nací, pero en verdad si la frase "traes el nopal pegado en la frente" fuese literal entonces me espinaría a diario el entrecejo. Y es que si me hubiese grabado mientras les describía cómo es mi país, nuestra cultura, un poco de nuestra historia, nuestra gastronomía, nuestras maravillas (porque al parecer las cataratas están a poco de convertirse en una "maravilla" más), y todo lo grandioso que es México nadie hubiese dudado en pensar que vivimos en "El paraíso" y que ese lugar perdido en la selva es una pequeñez al recordar ese país que, a pesar de las influencias de arriba, ha sabido mantener una identidad propia.

No me di cuenta de lo que era sino hasta después de una hora de explicar, dentro de mi ignorancia, las diversidades mexicanas, de norte a sur, de este a oeste. Palabras, sabores, costumbres, ideas, historias, todo en un paquete con más de 103 millones de habitantes y que si bien están separados tanto por la distancia como por su manera de pensar, formamos una unidad que se refugia bajo tres colores custodiados por un águila engullendo su comida, triunfando sobre aquello que se arrastra y que quién sabe, tal vez un día pueda emprender el vuelo.

Descubrí así que en verdad amo a mi país, no solo habladurías o nostalgia por estar lejos, me di cuenta de que mientras más conozco lugares de fuera más mexicano me siento, así puedo bailar un rato de salsa cubana, disfrutar de un tango porteño, reírme con una samba brasileña, aplaudir una cumbia colombiana, moverme con un merengue costarricense pero en verdad lo único que puede ser natural en mi y que sin esfuerzo sale del alma es un buen zapateado y un grito de mariachi al amparo de un tequila!!!! Solo dos semanas más y vuelvo a ese lugar que me vio nacer, que me ha dado todo y en donde se que me esperan no con los brazos abiertos para darme una palmada en la espalda, sino con un "te extrañábamos wey!" que, al tener el nopal en la frente, significa que nunca dejé de estar con ellos...

Les dejo una vista de las cataratas de Iguazú, fue simplemente impresionante...



viernes, 6 de agosto de 2010

En la tierra de Oz

Hace 3 días que fui a un espectáculo llamado "Fuerza Bruta", 100% recomendable si me preguntan, un tipo teatro, performance con un toque apenas perceptible de rave es lo que ofrece Fuerza Bruta a quienes decidimos ir a pasar 90 minutos de nuestras vidas dentro de una bodega en donde todo pierde pies y cabeza. Un espacio cerrado que se abre y en el que figuras aéreas, agua que flota y música sin control son los principales actores. Definitivamente no es el espectáculo que toda la Argentina esperaba, aunque se le hace marketing como que es lo que "el mundo" quería, sin embargo creo que los AR$75 que cuesta valen la pena solamente por ser "lo que muchos necesitamos"...

Hace varios años que no me permitía ser parte de "la masa", ese lugar en medio de la gente pero al mismo tiempo en medio de la nada en donde el instinto primitivo de una persona sale a la luz, ese mismo instinto que mitigamos durante años, que aprendemos a controlar y que algunos consideran lo que nos hace "personas" y que pocos conocen debido a cánones sociales y poses que debemos de mantener. Conocemos lo que es correcto, la forma en que debemos de comportarnos, las palabras que debemos decir en cada situación, en cada entrada nueva, en cada comentario y en cada frase que utilizamos y sin embargo muy pocos conocen esa parte natural de cada uno, ese ser que vive debajo de todas esas capas de piel y de disfraces que día a día vamos creando para agradar no solo a los demás sino a nosotros mismos sin reparar que siendo naturales es como agradamos a esa energía, dios, creador, llámenle como quieran llamarlo, no es el punto. Siendo sincero algo muy dentro de mi deseaba que en esos últimos minutos la concurrencia iniciara una bacanal digna de Griegos antiguos, que el mundo dejara de ser el que conocemos, que el reloj se parara y que el lugar en el que estaba fuese solo un bar en la tierra de Oz, en la ciudad de Shiz (si saben a lo que me refiero).

Afortunadamente las cosas no son como en lo más profundo de nuestras mentes retorcidas, el agua dejó de correr, las luces se encendieron, pude darme cuenta de cómo la gente comenzaba a convertirse una vez más en un grupo de personas. Algunos secos lejos del centro, simples espectadores, otros al centro chorreando agua (a pesar de los 3°C afuera), orgullosos mostrando en la humedad de nuestra ropa una prueba de que fuimos parte de esa "masa" que por 80 minutos fue quitando capas de materia orgánica y durante 600 segundos se permitió esa libertad y esa falta de conciencia que a veces es tan necesaria como salir a respirar después de sumergir la cara en el agua.

Cada uno salió del espacio en el que nos vimos realmente y cada cual buscó su camino de vuelta a casa, al calor de lo conocido. En lo personal tomé mi lastre y me lo fui colocando capa por capa hasta volver a convertirme en el que ustedes conocen, en Gigio el amigo, Rodrigo el novio, hijo y hermano, el Dr. Jorge Rodrigo Vásquez Ríos; pero por un momento recordé quién soy y a partir de eso, una vez más, he logrado redefinirme...