sábado, 29 de octubre de 2011

Yeral 1990 - 2011

Hoy tengo un poco roto el corazón. Pareciera como si fuese solo un sueño del que podemos despertar y simplemente cancelarlo como muchas veces hemos hecho. Uno no puede desprenderse de la imagen de una persona así como así, sin más, con una simple llamada que te informa que tal o cual ya no está entre nosotros. Creo que nadie lo entiende hasta que termina por salir la frase de “ya te está viendo desde arriba, ahora es un angelito que te va a estar cuidando”. Que ganas de no tener un solo angelito en el cielo a cambio de tener un momento más con esa persona a quien extrañamos, en quien pensamos y a quien hasta hace unas horas esperábamos, ahora la espera será por siempre…

Era una chica normal, y digo chica porque aunque siempre la vi como una niña resulta que creció aunque no tanto como para convertirse en una mujer ante mis ojos, ya saben ese sentido de ser mayor y de protección para con las personitas que haz visto desde antes de que aprendieran casi que a leer. Les decía, era una chica normal, ni muy guapa aunque tampoco fea, pero con una sonrisa espectacular que iluminaba a la menor provocación, una coquetería interminable, heredada tal vez aunque mi teoría es que fue adquirida, no en vano pasó tantos años con mi mamá. Ganas de vivir, de salir adelante, de demostrar lo que muchos dudaban, porque muchas veces se dudó de ella y sin embargo a su corta edad, y a sus muchas experiencias, no solo creaba líneas alternas sino que en más de una ocasión hasta yo mismo dije “mira qué cabrona!” claro que en el buen sentido de la frase.

La recuerdo gritando de emoción por un chiste mal contado, llorando de desesperación cuando “nadie la entendía”, comiendo tacos de frijoles en casa de mi abuela, maquillándose como grande aunque era solo una niña, dormida sobre el escritorio (porque ejemplo de actividad tampoco era, honor a quien honor merece), peleando con su hermana, tiempo después con su hermano, pero protegiéndolos como sólo la “mayor” sabe hacer o intenta hacer. Hace tiempo no la veía pero si algo sé ser es agradecido no solo de la forma en que quería a mi mamá sino de la confianza y el respeto que le tenía porque le podía rayar la madre a quien fuera pero con su Miss Eva se cuadraba, se quedaba callada y cuidado alguna mueca se le saliera porque eso era una historia aparte.

Esto, esto simplemente no debería de estar pasando, uno no se despierta preparado para algo así nunca, uno no se imagina que de un momento a otro la vida puede cambiar de ésta manera y mucho menos pensarla así sin vida. Tengo ganas de salir corriendo, gritar, llorar un poco, reclamar, regresar, llorar un tanto más, blasfemar, revivir, llorar mucho más.

Siempre lo he dicho “pa’lante” pero cómo puedes decir eso en un momento como éste? De dónde saca uno fuerzas para intentar consolar a quien perdió lo más preciado que existe? Una hija, una hermana, una adoptada… No sé, simplemente no sé. Pa’lante? Ja! Pero así funciona.

Nena sé que nos estás viendo desde arriba, ahora eres un angelito que nos va a cuidar, aunque dejas un vacío tan grande como tu corazón… Aconseja a tu mami y dale fuerzas como siempre lo habías hecho, cuida a tus hermanos que ellos siempre te estarán esperando, platícale a mi mamá como es ese lugar que ahora estás descubriendo tal como acostumbrabas. Nosotros siempre te vamos a recordar, a querer con la esperanza de que quien vive en el corazón de alguien nunca muere.

Descansa en paz Yeral…