Dicen que el último día del año es un buen momento para hacer un análisis de lo que ha sido nuestra vida, momento para pensar hacia a donde vamos, solo un instante marcado desde tiempos inmemorables por los ciclos lunares, hoy determinado por el movimiento del reloj, imparable, que nos pone a todos bajo el escrutinio de lo que ha sido hasta éste momento nuestra existencia. Es imposible dejar de pensar lo que hemos hecho y lo que hemos dejado de hacer. Es imperativo tratar de configurar lo que queremos lograr y darle forma a una gran masa de posibilidades que se abren ante nuestro ser. Inmejorable oportunidad para dejar atrás los errores, anteponer prioridades, olvidar rencores, perdonarnos a nosotros mismos e intentar continuar con la vida, con lo mucho o poco que podamos recuperar…
La mesa está puesta, 12 uvas pueden marcar cada uno de nuestros destinos, una a una son una decisión que debemos tomar… Un deseo, un propósito, un amor, un camino, un instante, una campanada por cada una de ellas y la intención de cambiar nuestra vida. 365 días para lograrlo y volver a plantearnos lo que hicimos y lo que dejamos de hacer… Hoy dejamos al año viejo que hace un año apenas se convertía en el nuevo y así la vida sigue, un ciclo se cierra tal y como cerramos otros. El último cigarro, la última copa, el último abrazo… El primero de todos…
Hoy mi año termina haciéndome más fuerte, preparándome para el futuro, planteándome metas más que deseos, fortaleciendo lazos, forjando nuevos, diciendo adiós al equipaje que creía necesitar y que hoy me doy cuenta que no es necesario. Mañana despertaré con la certeza no de que lo he hecho bien sino de que lo puedo hacer mejor, porque siempre lo podemos hacer mejor. Siempre podemos amar más, podemos ser más felices, solo es cosa de aceptar lo que tenemos para lograrlo, la clave está en cada uno de nosotros, la importancia radica en creer que lo podemos lograr y no pensando en que lo hemos completado.
Yo creí amar hasta el límite, yo creí haber logrado lo imposible, yo pensé… Pensé… Y resulta que ni amé tanto, ni lo he logrado y ni pienso tanto, lo importante es percatarse del error, sacudirse y andar pa’lante… Así como disco rayado: Pa’lante, siempre pa’lante…
Es un buen momento para agradecer supongo. A mi familia por ser mi más grande apoyo en el mundo, son quienes me han enseñado que pase lo que pase siempre voy a tener un lugar en “el nido” a donde regresar. A mis amigos, lo pocos que hoy sé que tengo, porque aún estando lejos o cerca siempre se preocupan por mi, por mi salud, por como me siento, por saber qué sucede en mi vida. A mis “chicotitos” (adscritos, R’s grandes, compañeros) del hospi porque gracias a ellos y a su manera de ser entiendo la gran labor que desempeña un Médico y con base a lo que hacen aprendo a ser mejor para con mi pacientes, son grandes todos ustedes! A ti, gracias por estar siempre a mi lado, solo el tiempo podrá decir, pero de algo estoy seguro: siempre vamos a estar enlazados por ese vínculo tan grande que nos unió tanto tiempo… A los demás pues bueno, quienes están es porque tenemos una misión que cumplir en las vidas del otro, quienes se han ido espero tengan bendiciones en su camino, quienes han demostrado que no deben estar pues históricamente diría “a chingar a su madre” jejejeje pero bueno dejémoslo en “buena suerte”.
Recuerden que todo en ésta vida es relativo, no hay absolutos y todo varía, todo tiende al cambio y lo que no se mueve tiende a perecer. Siempre hay al menos dos lados de una moneda, de una historia y de un momento y quedarse con una sola es solo formar parte de una novela y las novelas se leen no se viven, la realidad es lo que vivimos y la vida se celebra, se festeja y continúa así como el reloj que hoy nos marca que el 2011 ha terminado y que el 2012 comienza con una nueva oportunidad para seguir viviendo…
Feliz 2011 hayan tenido todos… Feliz 2012 tengan todos ustedes…
No hay comentarios:
Publicar un comentario