martes, 11 de enero de 2011

Y en el recuento... El recalentado!

Y volvemos a la misma vida de siempre, todo ha llegado a la tranquilidad habitual. Ya reparamos la compu así que puedo volver a entrar a mis vicios cibernéticos, con unas cuantas pérdidas de fotos y música pero nada que no se arregle con otro viaje por el cono sur jeje. El insomnio desvelado que no me deja en paz ha vuelto y con él mis ganas de escribir algo, de poner en palabra lo que no puedo decir por falta de tiempo, de ganas y de emoción.

Las últimas 3 semanas fueron excelentes: familia, vacaciones, playita, un eclipse, cenas, amigos, regalos, emociones, reencuentros, encuentros, despedidas (lo feo). Pero como dicen todo por servir se acaba y acaba por no servir jeje. Encontré un hermano que se fue de la casa siendo solo un niño, un chamaco que no sabía ni lavar un vaso y ahora resulta que va a ser papá y aunque poco nos hacemos a la idea de mi hermanito diciendo "sí m'hijo" y de un plebe diciéndole papá a él, resulta que todo encaja en su sitio. Dificultades? Bueno, supongo que las habituales de pareja recién formada, de diferencias reconciliables con una palabra y un detalle.

Encontré también a un papá que habla de un futuro de grandezas para sus hijos, que hace y deshace para que un día nosotros podamos decir con orgullo: "esto lo construyó mi apá". Cariñoso, emocionado, consentidor, duro, pero tierno, un papá a quien ser abuelo le va a caer de mil maravillas y que larga se le hace la espera para que el chilpa le diga "abuelo".

Descubrí a una mamá que, de manera graciosa, se siente celosa de compartir a su niño. No lo dice, incluso le molesta hablar de ello, pero sé que muy dentro lo sigue y seguirá viendo como su chiquito. Dicen que también le van a decir "abuela", pero mejor no lo digan porque aunque parece estar en sus 30's la hacen sentir madura. Una mamá que sorpresivamente es de carne y hueso, a quien las preocupaciones la mortifican, los problemas la mueven pero lo que pasen sus hijos la conmueven. Y aunque es de carne y hueso sigue, y seguirá siendo siempre nuestra muralla de acero.

Me hizo falta un brindis para agradecer públicamente lo que tengo, para dar la bienvenida a quienes han sabido hacerse de un espacio en la familia y ratificar su lugar a los que ya estaban y que año con año han sabido, no comprendernos, sino querernos. Para decir "te amo" a quien tengo a mi lado. Para demostrar toda mi gratitud a quienes la merecen y recordar a quienes ya no están con nosotros por haberse adelantado en el camino.

En 34 días retomo el camino libremente aceptado (así, igualito que la crucifixión pero con residentes mayores), una vez más vamos de vuelta al hospital, a las guardias, a los días y noches interminables. No sé si más maduro que antes, aunque definitivamente con más ganas y menos práctica jeje, pero de vuelta a las andadas, a las distocias, a los regaños, al estudio y a la enseñada.

Hoy no me queda más por escribir, ciertamente no ando nada, nada, nadita inspirado pero había que revivir este blog, no? Y por mucho yo creo que se debe a que desde hace varias semanas le di tantas vueltas a "la nueva entrada" que me terminó quedando más como refrito que como recalentado. En fin mañana será otro día, hoy empezamos a estudiar de nuevo porque de algo estoy seguro: las vacaciones se terminaron.

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