Tanto tiempo conté los días para regresar, deseaba sentirme rodeado de la seguridad de mi casa, mi familia, mis amigos, mi ciudad. Desde hace un mes todo era perfecto, trabajo nuevo, mantenerme a la expectativa de quedar "seleccionado" pero, vuelvo a la misma palabra, con la seguridad de que así va a ser. Pasando el tiempo, haciendo de los días vacaciones y de las noches mi refugio. Para ser honesto no hago mucho dinero en el trabajo, pero tampoco es como que me hacía falta hacerlo, al menos no hasta hace cuatro días. Tengo una vida tranquila, mi mayor problema hasta el jueves era que no tenía boletos para U2. Mira nada más esa estupidez, un par de boletos! Qué daría yo por seguir en esa misma situación!!!!!!!
El jueves pasado fui víctima de ese cáncer que crece en mi ciudad y que algunos llaman "delincuencia organizada", pero qué orden puede tener algo que ha traído caos y temor al lugar dónde vivo? Cómo pueden asociar esas dos palabras en una sola frase y hacerla el día a día?
Circulaba por Río de los Remedios, viré a la derecha siendo mi camino habitual, disminuí la velocidad porque, dicho sea de paso, el "honorable" (sí, honorable con minúscula, porque de eso no tiene nada) gobierno no puede mantener una sola calle sin "baches", así pues me encontré frente a una zanja. Como dije, bajé la velocidad y ahí fue dónde comenzó mi calvario. Y es que si quieres vender un auto y alguien te hace señas para saber "cuánto quieres por tu nave?" lo más decente y lógico es que te detengas, no? Pues ese fue el segundo error, pensar en la decencia de la gente. Tercer error, sigo fumando. Probablemente si no fumara no llevaría 90% de mi "tiempo carro" la ventanilla del conductor abajo y entonces esa pistola jamás hubiese llegado a rozarme la oreja; no sentiría cada vez que me duermo ese toque a metal frío y pesado con aire de amenaza y tacto de muerte que te deja una pistola. Lo curioso es que no fue la pistola lo que me bajó del auto, me bajé a punta de "te va a cargar la chingada"(s) y "vas a valer verga"(s) (perdón por el francés). Después de eso todo es rápido, claro hasta que se alejan, te bajas del carro, se suben, se acomodan y encajan todo el peso de sus extremidades inferiores sobre el acelerador de tus sueños, tus logros, tu "ese algo que es tuyo y que nadie te puede quitar".
No sé si a alguien le ha pasado, espero que no, pero no me dejarán mentir cuando digo que aunque el fabricante te diga que tu auto llega de 0-100 Km/hr en menos de 10 segundos, bueno como 14 en el caso de mi auto, el momento se te hace eterno, no importa qué tan rápido digan que es o qué tan fuerte suenen las llantas al arrancar, ni qué tantas cuadras llena el olor a llanta quemada, la despedida siempre es lenta y ves al destino reírse de ti en cámara lenta, los momentos que pasaste arriba de esas 4 ruedas, poco, mucho, lo que haya sido. Es un auto, que llamabas "mi coche" con orgullo y cariño y que hoy, ya con el desprecio que merece alguien que te ha abandonado, llamas simplemente "la unidad".
No voy a describirles el vía crucis del ministerio público y mucho menos el del seguro, pues ese último aún no está cerca de terminarse, simplemente no es el punto y ustedes ya saben cómo es eso de las oficinas de gobierno. Sin embargo, si son como yo, saben lo que es no entender lo que dice una Norma Oficial Mexicana de salud, así que mucho menos sé descifrar lo que dicen los abogados, las pólizas y las cláusulas, eso simplemente escapa a mis puntos de coeficiente intelectual, los cuales antes de que se preste a burlas no es bajo, ok?
Anímicamente el suelo aún me queda muy arriba. Económicamente para qué les cuento mis desgracias, mejor luego les paso el número de cuenta y espero entiendan que acepto donaciones. Emocionalmente se han llevado mi seguridad, mi fe en que las cosas no son tan malas y un día podemos cambiar este lugar en donde vivimos, mi confianza en la gente y en mi mismo; no es lo mismo salir a la calle con el "temor" de ser asaltado, a salir a la misma calle con el TERROR de saber que lo único seguro es que eres vulnerable.
Finalmente no tengo opción, tengo que confiar en que esto se va a arreglar de la mejor manera. No me pidan que sonría mucho en los próximos días, las risas, carcajadas y sonrisas son algo que te salen del alma y ahorita la mía está, cómo decirlo? En "stand by". Aguantando porque no tiene de otra, sobreviviendo porque lo que no te mata (te engorda) te hace más fuerte, llorando lo que tiene que llorar, queriendo a los muchos que me han dado su apoyo, agradeciendo que no haya pasado nada más (sí, a mi me enferma eso de "da gracias de que no te pasó nada a ti" chingada madre, me robaron y tengo que dar gracias? perdón una vez más por el francés).
Mañana será otro día. Como he escrito en otras ocasiones "Pa'lante", no hay de otra. Ese mi lema, mi grito de guerra, mi definición de vida, mi excusa para no dejarme caer, para confiar en que hay algo mejor a la vuelta de la esquina, aunque el jueves esa esquina fue... No sé ni lo que fue, pero "ahí fue mi carro".
Solo una cosa me perturba la conciencia, yo fui quien se bajó del carro, yo fui quien dejó que se lo llevaran, yo y solo yo! Se supone que uno defiende lo suyo y a los suyos, no? Que te tienes que aferrar con uñas y dientes a lo que es tuyo por derecho! Entonces por qué me bajé? Por que dejé que se lo llevaran? Por qué les entregué mi "pupu de carreras" a la primer amenaza? Si me lo preguntan la respuesta es "no sé". Pero algo que sí entiendo es que en la vida, en MI vida, hay otros motivos para seguir existiendo y no tienen nada que ver con 120 caballos de fuerza.

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